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DISCIPLINA POSITIVA ¿COMO APLICARLA?
Tú también fuiste niño. Por ende, lo sabes: los pequeños hacen muchas travesuras y es necesario aplicar disciplina. Los padres deben alabar las hazañas de sus hijos y también deben ser estrictos cuando se mandan macanas.
La disciplina positiva es muy útil en el desarrollo. Sirve para corregir la mala conducta y encausar hábitos saludables en el niño. Ahora bien, recuerda que eres el ejemplo. Los niños aprenden por imitación. Si no quieres que sean agresivos, no dejes que te vean en conductas agresivas.
¿Qué es la disciplina positiva?
Pues bien… consiste en construir puentes de comunicación: dialogar y escuchar a tu hijo, ser benevolente y a la vez ser muy estricto con los límites. Un padre jamás debe tener miedo a marcarlos.
Por ejemplo, aplicas disciplina positiva cuando:
- Observas y halagas a tu hijo cuando se porta bien.
- Haces caso omiso a sus travesuras menores (¡recuerda que es un niño!).
- Utilizas los enfrentamientos y las prohibiciones, sólo cuando el niño hace algo que ponga su vida en peligro.
- Sabes que no te hará caso de inmediato. Es normal que los niños reten a sus padres repitiendo sus travesuras a pesar de las advertencias. Mantente firme en los límites. Los niños hacen eso para tantear a los padres.
¿COMO APLICARLA?
Una forma de disciplina que busca crear puentes de comunicación entre padres e hijos, en pro de crear un ambiente benevolente y a la vez estricto.
Si tienen hijos ya los aben: los niños pueden hacer muchas que no nos gustan y nos irritan tremendamente. Ahora bien… recuerde que los niños son niños y que esa “mala conducta” es parte de su buen desarrollo.
Por ejemplo, cuando el niño juega con la comida y la tira, está aprendiendo a comer por sí mismo, eso es parte del proceso.
Ahora bien… que sea normal no quiere decir que lo dejes tirar todo por la borda. Todo lo contrario, debes aplicar disciplina positiva para enseñarle cuál conducta es apropiada y cuál no.
Pero ¿Cómo puedes aplicar tal disciplina? Aquí te damos unas sugerencias:
Ponte en el lugar de tu hijo. Regresa en el tiempo y trata de recordar cómo eras cuando niño y lo injusto que podían verse los adultos.
Establece rutinas. Las rutinas le dan al niño seguridad y disminuyen las posibilidades de conflicto.
Establece límites razonables. El niño no suele sentirse seguro si le dejas hacer lo que sea. De hecho, puede que se porte mal a propósito para descubrir hasta donde van sus límites.
Establece pocas reglas. Muchas reglas pueden abrumar a un niño. Menos es más…
Y por último, sé realista. No puedes esperar que un niño pequeño se quede quieto todo el día. Todos los niños necesitan explorar su mundo y auto-descubrirse.
Via: www.zonabebes.com
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