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Cuando tiene celos...
Todo sobre el habitual trastorno de los celos en el primogénito y las formas de abordarlo.
Mimado por todos. Siempre el centro de atención. Después, llega el hermanito o la hermanita y surgen los celos que, a veces, se transforman en rivalidad.
¿Cómo ayudar al primogénito a que comparta con el recién llegado el amor y las atenciones de mamá y de papá? El secreto consiste en prepararle con tiempo, de la manera correcta y con mucho tacto.
Las reacciones a la "gran" noticia son distintas e imprevisibles. Depende mucho del temperamento, del grado de confianza con los padres y de la edad que tenga el pequeño: hay niños que se esperan encontrar en el hermanito un nuevo compañero de juegos y hay otros que pronto intuyen que se acercan tiempos "duros".
¿Y qué aconsejan los expertos? Marcelo Rufo, neuropsiquiatra infantil y autor de varios libros, considera que la fraternidad es "una guerra física y verbal" que empieza en la más tierna edad y que dura toda la vida. Por otro lado, Ana Oliverio Ferraris, psicóloga de la edad evolutiva, considera muy importante la relación de complicidad que se instaura entre hermanos, siempre que se empiece con buen pie. He aquí sus consejos.
La edad ideal para darle un hermanito
No existen reglas generales. Ni tampoco los celos tienen edad. Seguramente, hay fases del crecimiento en las que es más fácil abrirse a nuevos afectos y aceptar la renuncia a la exclusiva dedicación de mamá y papá:
• Antes de los dos años. El primogénito es demasiado pequeño para entender con claridad qué significa la llegada de un bebé a la familia, así como para calcular cuántas ventajas y desventajas derivan de ello. Los celos, por tanto, no encuentran un terreno fértil. Si los padres quieren, es un buen momento para tener un segundo hijo.
• Entre los dos y los cuatro años. El niño atraviesa una fase de egocentrismo a la que acompaña una actitud de desafío hacia los padres. En este período tan delicado de su desarrollo, es necesario mostrarse muy paciente y tolerante, en espera de que los celos, inevitables, desaparezcan por sí solos.
• Hacia los cinco-seis años. El niño ya tiene intereses y actividades extrafamiliares que le hacen sentirse más autónomo y maduro. Los celos no están ausentes, pero ceden más terreno a las ganas de compartir con mamá los meses de espera y, después, el placer de convertirse en el "canguro" del pequeño.
Los trucos "anticelos"
Existen trucos muy sencillos que pueden ayudar al primogénito a afrontar con serenidad la llegada del hermanito.
He aquí algunos:
• Poco antes del nacimiento, se puede hojear junto con el primogénito el álbum de las fotografías de sus primeros meses o mirar los regalos que recibió para el bautizo. De esta forma, será más fácil explicarle que su hermanito será muy pequeño y necesitará mimos y cuidados, tal y como sucedió con él hace un tiempo.
• No cambiar demasiado pronto su habitación ni sus juguetes, ni preparar la habitación del recién llegado. Para recibir al hermanito, el niño necesita sentir que su llegada no cambiará nada.
• Si no es posible destinar una habitación al primogénito, reservar un pequeño espacio donde poner sus cosas y donde "el intruso" no pueda entrar.
Via: www.aquimama.com
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