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EL CARACTER DE LOS BEBES
Las mamás se dan cuenta desde los primeros meses de las particularidades de sus bebés. La forma de mamar, los hábitos de sueño y la facilidad con que se irritan ante los diferentes estímulos pueden señalar rasgos relevantes. Tempranamente ya es posible observar características diferentes en el comportamiento del bebé, desde antes de hablar ya nos asombran con su peculiar forma de ser y de exigir.
La clasificación fundamental distingue entre:
• niños hipersónicos o con tono muscular alto
• hipnóticos, con tono muscular bajo
• armónicos o equilibrados.
Los niños con tono muscular alto son más activos, con mayor propensión a irritarse que los demás. Resulta costoso intentar relajarlos, por lo general tienen ciertas características como:
agita piernas y brazos con verdadero ahínco, lanza los objetos que toma lo más lejos posible una y otra vez, llora con mucha frecuencia y se despierta muy temprano y grita para que la vayan a levantar e iniciar cuanto antes su frenética actividad
Los bebés con bajo tono muscular, son típicos bebés calmos, muy tranquilos, generalmente se despiertan tarde y, si no lo sacas de la cuna, se queda sin protestar, salvo cuando tiene hambre. Suelen estar muy tranquilos y relajados ante diferentes situaciones.
Los bebés armónicos o equilibrados, presentan el equilibrio exacto entre la actividad y la relajación necesaria. Activan y relajan con facilidad su sistema nervioso, pero precisan estímulos para mantener este equilibrio.
Según los especialistas en cuanto al comportamiento humano, todos llegamos al mundo con un bagaje genético concreto. Pero es evidente que la personalidad del niño se va configurando en la interrelación entre esas características genéticas que él trae y su entorno, teniendo en cuenta que la madre es un agente básico; es la persona más cercana y necesaria durante el primer año de vida.

Las características del carácter de los bebés formado a través de lo que ha recibido del entorno se configura tempranamente, es difícil saber con exactitud que rasgos del carácter pertenecen a la herencia genética y cuáles han sido aprendidos. Lo que conviene aclarar es que no existen los niños fáciles o difíciles.
Lo que si existe es la combinación del carácter de la mamá con el de su hijo, cuando por ejemplo, coinciden madre e hijo nerviosos, se entra en un círculo vicioso. En el caso de una mamá tranquila tiene más recursos para calmar la ansiedad del pequeño y no acentuar su nerviosismo.
La parte ambiental es determinante en períodos críticos del desarrollo como éste, cuando el bebé no tiene capacidad decisoria. Por ejemplo, los hijos de madres que padecen de depresiones profundas (no las depresiones posparto) presentan el lóbulo frontal del cerebro, donde se manifiesta la alegría y el interés por la vida, menos desarrollado.
El primer consejos que dan los expertos en educación es no poner etiquetas a los niños, si la madre piensa y dice continuamente, “mi hijo es difícil”, va a actuar como si realmente lo fuera y su comportamiento no será beneficioso para el pequeño.
Es evidente que la realidad del niño está totalmente influida por el inconsciente de la madre. El primer paso debe ser observar las reacciones del bebé y, de acuerdo con las características marcadas que presente, ofrecerle la ayuda que necesite.
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