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UN CAMBIO EN TU VIDA
Para la mayoría de las mujeres la maternidad es lo más importante de su vida. Hace años las mujeres vivían para tener hijos. Se preparaban para ello y no se planteaban en ningún momento cómo iba a cambiar su vida aumentar la familia.
Ahora las cosas han cambiado. Desde que se extendieron los medios de planificación familiar, las parejas deciden cuándo y cuántos hijos quieren tener. El perfil de la nueva madre también es distinto: el porcentaje de mujeres jóvenes que trabajan exclusivamente en casa es muy bajo.
La incorporación de la mujer al trabajo ha provocado que se retrase la edad del primer embarazo, algo que en principio requiere más atención médica, pero que indudablemente provoca que se trate de hijos deseados y concebidos en plena madurez. Los expertos coinciden en señalar que la maternidad cambia aspectos esenciales de la personalidad de la pareja. Son cambios que merecen la pena, pero hay que tenerlos en cuenta a la hora de decidir si querés aumentar la familia.
CAMBIOS DE HORARIO
Un bebé trastoca el ritmo habitual. Las horas las marca él y su reloj se mueve de toma en toma (cada tres horas más o menos). Durante los primeros meses es muy importante potenciar el vínculo afectivo entre el bebé y la madre por lo que es recomendable permanecer junto a él, cuidarle y ofrecerle todo nuestro cariño. La consecuencia directa de esta dedicación exclusiva es que el tiempo para disminuye considerablemente.
Aprenderás a despertarte por las noches cada vez que se queje o llore porque tiene hambre. Durante los primeros meses es casi imposible dormir de un tirón, aunque el organismo se prepara también para esta situación y provoca un cambio hormonal que hace que las vigilias no sean tan difíciles. No es raro que después del primer hijo se modifiquen tus hábitos de sueño.
LA PAREJA
Un hijo afianza la relación de pareja, pero has de tener en cuenta que tu tiempo se reducirá considerablemente. Los hijos requieren mucha atención, y ese tiempo se resta la mayoría de las veces de la pareja, aunque la relación se enriquece y amplía con la llegada de los hijos. Para muchos, supone un descenso en la frecuencia de las relaciones sexuales (sobre todo mientras es un bebé que se despierta a comer por las noches) pero eso no quiere decir que la “calidad” también disminuya.
Muchas parejas reconocen que después de tener hijos valoran mucho más el tiempo que pasan juntos. Ahora bien, muchos padres se sienten desplazados con la llegada del bebé.Las madres dedican horas a alimentarlo y cuidarlo y no es raro que el papá se sienta un poco de lado.Permitir que el papá participe en el cuidado del bebé, sería darle un espacio muy importante para él. Es frecuente que lo que antes parecía muy importante, con un hijo quede relegado a un segundo lugar. Las actividades de ocio, las compras o, incluso, el trabajo, ya no es lo prioritario si nuestro hijo nos necesita por alguna razón.
Muchos estudios han demostrado que la maternidad nos hace pensar en asuntos de los que antes ni siquiera nos ocupábamos. Un hijo parece sensibilizarnos ante las injusticias y nos impulsa, en muchos casos, a hacer algo por los demás. Ser madre ayuda a ser mejor hija. Es frecuente que los años de adolescencia y juventud nos separen de los padres, pero la llegada de un hijo nos hace ver a nuestra propia madre con otros ojos.La hija ya no es la “niña” sino una mujer que, a su vez, es madre. La relación se vuelve más horizontal, pero con la ventaja de que la abuela aporta tiempo, conocimiento y serenidad... herramientas muy útiles para criar a un bebé.
No olvides que convertirte en madre no significa renunciar a las cosas buenas de la vida. Al contrario, la maternidad te llevará a vivir la vida más plenamente.
VIA:www.llegaelbebe.com
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