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"¡No me gusta!". Diariamente todas las madres se encuentran con esta respuesta a la hora de la comida.
A veces la paciencia de los padres se agota y lo más fácil es darles de comer lo que más les gusta. La preocupación por la alimentación de nuestros hijos va en aumento, al igual que los productos que existen en el mercado.
Pero… ¿Sabes que es lo que más le conviene?, ¿conoces los alimentos que deberían formar parte de su dieta?
Qué tienen que comer
Lo más importante es que coman de todo. Cuanto más variada sea su dieta más segura estarás de que toman todos los nutrientes que necesitan. Para que te hagas una idea, un niño debe tomar a diario:
Leche o productos lácteos. Lo ideal es entre medio litro a 700 ml de leche (125 ml de leche equivalen a un yogur o a 20 gramos de queso)
Carne magra/ aves de corral/ huevo o pescado (1 huevo equivale a 40 gramos de carne)
Pan/ cereales/ harina o galletas
Patatas/ arroz/ pasta o legumbres
Verduras y hortalizas
Frutas: 2 o 3 piezas, enteras o en zumo, al día
Aceite/ mantequilla (untada en pan)
Azúcares y dulces: unos 25 gramos al día
Niños a la mesa
Los niños deben hacer sus comidas a horas regulares, sentados a una mesa, con ciertas normas y rituales. Es importante que todos coman juntos en casa. Es nocivo que lo hagan viendo la tele o jugando a la consola porque dejan la comida y se dedican a jugar. Pierden el interés.
El ejemplo del adulto es esencial. No podemos animar a un niño a que tome fruta si nosotros no la probamos.
Busca formas de incluir el máximo de verduras en los guisos. Si rechaza las verduras, los expertos dicen que hay que insistir varias veces, dejando varios días antes de volver a probar. Prepáralas en puré, con pasta, con arroz, gratinadas con queso y tomate...
Intenta presentar los platos de la manera más atractiva posible, combinando colores, formas, texturas... Prepara los pescados limpios de piel y espinas: los niños toman más pescado si está limpio. Invítalos a participar. Los niños que participan en la preparación de la comida, hacen la compra con sus padres, y al aprender a reconocer y manipular los alimentos están más dispuestos a probar nuevos sabores.
No abuses de los empanados y evita los rebozados industriales (muchos contienen grasas trans). Prepara la bechamel con leche descremada y semi: ahorrarás la grasa saturada sin privarle del calcio.
Evita darles pasta o arroz más de dos veces por semana, aunque sea su comida favorita. Incluye nueces y otros frutos secos en las ensaladas o méteselos en la mochila, para tomar a media mañana. Para desarrollar su paladar necesitan una dieta variada.
Si vas mal de tiempo, recurre a las verduras congeladas, las legumbres cocidas al natural o el pescado congelado ya limpio; esa opción es mejor que la de comprar alimentos procesados (las verduras se preparan en unos minutos en la olla rápida y tú puedes aderezarlas a tu gusto con aceite, ajos, tomate, pimentón... ).
Consulta a tu hijo sobre sus preferencias y dile que te de ideas y te acompañe en la cocina: intervenir en su alimentación le animará a probar cosas que, de otro modo, no tomaría.
No uses la comida como recurso. Hay que evitar utilizar la comida como premio o castigo: mandar a un niño a la cama sin cenar le crea ansiedad por la comida y una relación confusa con la alimentación; y premiarle con dulces le hace pensar que esos alimentos son más valiosos y deseables.
Artículo Original de larevistapg.
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Embarazo y Bebes. Todos sabemos lo importante que es la llegada de un bebé a la familia. Durante el embarazo son muchas las dudas que nos surgen ante este nuevo estado, el de premamá y el de nueva mamá. Una vez el bebé está entre nuestros brazos empieza un nuevo ciclo de aprendizaje tanto para el bebé como para el padre y la madre. Intentaremos desde este blog, ayudarte a que comprendas las distintas fases por las que tú como madre y tu bebé atravesaréis.
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