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La mamá entra en pánico. Toma la cuchara y la sumerge en un plato lleno de papilla.
Con el popular movimiento del avioncito la va acercando al niño por décima vez. Pero la boca parece una muralla infranqueable: completamente cerrada. ¿Inapetencia o capricho?
Sin frustración
"Mi nene no me come", es la clásica frase de la madre frustrada, como asegura el pediatra español Carlos González, autor del libro "Mi hijo no me come, consejos para prevenir y resolver el problema", editado por Planeta.
Inspirado en su experiencia en los consultorios de Hospital Sant Joan de Deu, de Barcelona, en donde escuchó esas palabras miles de veces, González recopiló relatos de madres angustiadas.
Según el experto, la mayoría de las veces el nene no come más simplemente porque ya comió lo suficiente. "Ya en 1906, en el libro 'El arte de criar', se analizaba esta queja materna", explica. "Y desde entonces se piensa que el problema surge del desequilibrio entre lo que el niño come y lo que su mamá espera que coma".
"Ahora las madres quieren que los pequeños, luego del biberón, coman la papilla y después la fruta. Pero basta con ver el tamaño de una banana y compararlo con la medida de un bebé de nueve meses para darse cuenta que es demasiado alimento.
La madre, apunta González, tiende a creer que ella tiene la culpa porque no preparó bien la comida o porque no está educando bien a su hijo. Aún cuando el niño todavía no discrimina siquiera lo dulce de lo salado.
Y este sentimiento de culpa es muy hispano, asegura. En la comunidad inmigrante de Estados Unidos, se mezclan cuestiones culturales y económicas alrededor de la comida del niño. El padre pasó hambre en su tierra y no quiere que a su hijo le falte nada.
La consecuencia es un desborde de comida, a veces
Invasión de comida
"Viví un año preocupada porque mi hija Yolanda no comía lo suficiente", cuenta Alba, una joven mamá hondureña. "Hasta que una médica me puso un alto y me dijo que los niños pueden estar satisfechos habiendo comido sólo cuatro bocados".
"Si uno está bien guiado por un especialista no tiene que sentir angustia", narra Alba. "Aprendí que lo más importante es observar que Yolandita, de 2 años, vaya desarrollándose normalmente".
"Hasta los tres años, el organismo del niño es muy sabio", explica González. "Si, por ejemplo, comió un dulce antes del almuerzo y después no quiere comerse el plato completo de macarrones, es probable que sea porque ya ingirió las calorías que necesitaba".
González asegura que las madres no tienen que angustiarse porque los niños "tienen la capacidad de autorregular su alimentación". Si son sanos y su desarrollo es normal, ellos no van a comer de más ni de menos, sino lo justo.
¿Cuándo una mamá se da cuenta que su hijo tiene hambre? El niño sabe pedir, llora, reclama el alimento de alguna manera, asegura González. Lo que no significa, como muchos creen, que cada vez que llora tiene hambre.
Frente a esta "invasión de comida" —concluye— el hijo se defiende como puede: primero cierra la boca con fuerza. Luego intenta escupir la papilla. Y, si no, vomita.
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Embarazo y Bebes. Todos sabemos lo importante que es la llegada de un bebé a la familia. Durante el embarazo son muchas las dudas que nos surgen ante este nuevo estado, el de premamá y el de nueva mamá. Una vez el bebé está entre nuestros brazos empieza un nuevo ciclo de aprendizaje tanto para el bebé como para el padre y la madre. Intentaremos desde este blog, ayudarte a que comprendas las distintas fases por las que tú como madre y tu bebé atravesaréis.
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